jueves, 1 de marzo de 2012

Recuperar el protagonismo

Y es que, por debajo de la crisis económica, hay que identificar dos crisis mucho más profundas y destructivas: «una es institucional; la otra, de valores». Por eso hay prioridades que no pueden esperar ni siquiera cien días, tales como «la regeneración de la Justicia y la recuperación de su independencia (así como la recuperación de la independencia del Legislativo respecto del Ejecutivo, de la que tan poco se habla); la lucha contra la corrupción; la defensa de la amenazada unidad de la nación; la vuelta a la firmeza en la lucha contra ETA y sus ramificaciones políticas hasta conseguir su derrota definitiva y el regreso al reconocimiento de la dignidad de las víctimas del terrorismo; la defensa de las libertades individuales y de la propiedad privada contra la ingerencia cada vez más asfixiante del poder político; el regreso a la calidad de una enseñanza que se está intentando convertir en mero adoctrinamiento igualitarista; la defensa de la familia como institución fundamental de nuestra sociedad; la destrucción de la llamada ideología de género, a la que nunca se le exigen responsabilidades por el mal que realmente está causando; la recuperación del valor supremo de la vida humana desde su concepción, absolutamente destrozado por la legislación en vigor que considera el aborto como un derecho...» Pero, aun así, no hay que dejarse llevar por el desasosiego: «Hay que intervenir. Seguramente, tenemos más peso del que creemos. Acabamos de modificar el panorama político de España. Ahora toca recordarle al nuevo Gobierno cuáles son sus deberes. La sociedad civil tiene que retomar el protagonismo. Tenemos muchas cosas en nuestra mano».

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